4 Aspectos que debemos conocer para alcanzar a la generación Z con el evangelio
AL PROCURAR ALCANZAR A ESTA GENERACIÓN PARA CRISTO Y COLABORAR CON ELLOS EN LA OBRA DEL REINO, DEBEMOS RECONOCER ALGUNAS DE SUS CARACTERÍSTICAS DISTINTIVAS Y CÓMO DIOS PUEDE USARLAS EN LA GRAN COMISIÓN
Enseñar a estudiantes universitarios es uno de los grandes gozos de mi vida. Comencé a enseñar cosmovisión y apologética cultural en Boyce College en el otoño de 2021, y en 2023 me integré como profesor a tiempo completo en las áreas de filosofía y ética. Al reflexionar sobre los estudiantes que he tenido el privilegio de enseñar, me impresiona esta generación y su compromiso con Cristo.
Con frecuencia escuchamos narrativas que buscan describir falsamente a la Generación Z (nacidos aproximadamente entre 1996–2005) como desinteresada, absorbida por la tecnología y centrada en sí misma. Aunque estas descripciones pueden ser ciertas en algunos casos, sería incorrecto pensar que tales características pertenecen exclusivamente a esta generación, pues describen también gran parte del ethos cultural contemporáneo, incluyendo generaciones mayores.
Al procurar alcanzar a esta generación para Cristo y colaborar con ellos en la obra del Reino, debemos reconocer algunas de sus características distintivas y considerar cómo Dios puede usarlas en el cumplimiento de la Gran Comisión. Esta lista no es exhaustiva, pero resume oportunidades y desafíos clave.
A continuación, cuatro aspectos que debemos reconocer si deseamos alcanzarlos con el evangelio.
1. No Se Conforman con Respuestas Superficiales
Hacer preguntas y no conformarse con respuestas simplistas forma parte esencial del proceso de madurez. Y esto es particularmente cierto en la vida cristiana (1 Corintios 3:1–3; Hebreos 5:13–14).
Desde la infancia preguntamos por qué las cosas son como son y cómo sabemos si algo es verdadero. Sin embargo, muchos al crecer pierden ese sentido de asombro y vuelven a aceptar respuestas simplistas ante asuntos complejos.
En la última década ha habido un cambio notable en el tipo de preguntas filosóficas y religiosas que se están formulando. Desde cuestionamientos hacia estructuras tradicionales de autoridad hasta los llamados procesos de “deconstrucción” difundidos en redes sociales, esta generación no parece conformarse con el statu quo.
En el aula he observado que los estudiantes buscan ir más allá de argumentos superficiales, especialmente al enfrentar cuestiones sociales y políticas complejas. Aunque esto puede resultar intimidante, también es alentador. Puede indicar que esta generación no es tan desorientada como algunos sugieren, sino que necesita alimento sólido y no solo “leche”, como advierte Hebreos 5:13–14.
La iglesia debe estar preparada para responder con profundidad bíblica, fidelidad doctrinal y honestidad intelectual.
2. Son Nativos Digitales
Vivimos en una sociedad profundamente tecnológica. Sin embargo, la Generación Z ha crecido rodeada de internet, redes sociales y dispositivos digitales. Son “nativos digitales”.
Estos dispositivos no son moralmente neutros. Moldean la manera en que percibimos el mundo, muchas veces de forma sutil. Promueven eficiencia y conveniencia, pero también transmiten valores culturales.
En este sentido, la formación espiritual en nuestra era digital exige reconocer el poder formativo de la tecnología. No basta con preguntar si podemos hacer algo; debemos preguntar si debemos hacerlo.
La iglesia necesita ofrecer una narrativa mejor y más rica que las historias que el mundo comunica a través de las pantallas. Esto implica discernimiento cultural, sabiduría y una formación intencional arraigada en la verdad, la bondad y la belleza reveladas por Dios.
3. Anhelan Algo Mayor que Ellos Mismos
Aunque vivimos en una cultura marcadamente individualista, esta generación parece percibir las limitaciones de ese paradigma. Existe un deseo genuino de pertenecer a algo mayor.
Las tensiones entre individualismo expresivo y comunidad son evidentes. Por un lado, se enfatiza la autonomía personal; por otro, se reconoce la necesidad de comunidad y propósito trascendente.
Este momento cultural presenta una oportunidad significativa para proclamar una narrativa bíblica coherente:
Génesis 1:26–28 nos recuerda que cada ser humano ha sido creado a imagen de Dios y, por tanto, posee dignidad inherente. Pero la Escritura también revela que no fuimos creados como individuos aislados ni moralmente autónomos. Fuimos creados para vivir bajo el señorío del Dios Creador, quien es la fuente de todo lo verdadero, bueno y bello.
La fe cristiana ofrece una historia mayor que integra dignidad individual y propósito comunitario bajo el Reino de Dios.
4. Son Esenciales para la Gran Comisión y la Obra del Reino
Al procurar alcanzar a esta generación para Cristo, debemos reconocer que no son simplemente “proyectos ministeriales”, sino participantes indispensables en la Gran Comisión.
Existe la tentación en toda generación de pensar que solo ella lleva el peso de la misión. Sin embargo, el Nuevo Testamento presenta un cuerpo interdependiente.
Romanos 12:4–5 (NBLA) declara:
«Porque así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los unos de los otros».
Cada generación es necesaria en el plan redentor de Dios. Alcanzar a la Generación Z implica también equiparla, animarla y desafiarla a asumir su papel en el avance del Reino.
Debemos guiarlos a profundizar en las preguntas más importantes de la vida, a rechazar respuestas superficiales y a comprometerse con oportunidades reales de crecimiento espiritual.
Estamos unidos en una misma misión: llevar el evangelio hasta los confines de la tierra.
Conclusión
Aunque siempre es difícil discernir plenamente las características de una era mientras la estamos viviendo, parece evidente que ya no habitamos en un contexto meramente secular y cerrado a Dios, ni estrictamente en una etapa postmoderna.
Nos encontramos en un momento de transición cultural significativo. Y en medio de él, Dios sigue llamando a Su iglesia a proclamar fielmente el evangelio, discipular a las naciones y formar una generación que viva para la gloria de Cristo.