¿Cómo puede un consejero glorificar a Cristo en todo?
POR MEDIO DE LA PALABRA EJEMPLIFICADA EN NUESTRAS VIDAS Y PROCLAMADA CON NUESTROS LABIOS, LOS CONSEJEROS BÍBLICOS BUSCAN AYUDAR A LOS ACONSEJADOS A SER TRANSFORMADOS A LA IMAGEN DE JESÚS.
Dios es más glorificado cuando es más claramente visto. Recordemos el encuentro de Moisés con Dios en el Sinaí, o el evento del Monte de la Transfiguración. ¿Qué hizo esas experiencias tan especiales y únicas? Dios revelándose a Sí mismo.
Como portadores de la imagen divina, nuestro mayor llamado en la vida es glorificar a Dios haciéndolo conocido. Por supuesto, esto es verdad para todo ser humano. Entonces, ¿cómo glorifican los consejeros bíblicos a Cristo de una manera particular y en todo?
Lo hacemos ayudando a las personas a ver a Cristo tal como Él es. Esto sucede cuando reflejamos a Cristo y Su amor en la manera en que vivimos, y en la forma en que amamos y cuidamos a aquellos a quienes Dios nos permite aconsejar. Les ayudamos a llegar a ser como Él en sus propias vidas, para que vean a Cristo cada vez más en sí mismos mientras son transformados a Su imagen. Y a medida que crecen para parecerse más a Jesús, otros también verán a Cristo en ellos y serán igualmente transformados.
Uno de mis versículos favoritos es Esdras 7:10, porque presenta un triple llamado para todo ministro del evangelio:
“Porque Esdras había dedicado su corazón a estudiar la ley del Señor, a practicarla y a enseñar Sus estatutos y ordenanzas en Israel”
— Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
Aquí vemos tres responsabilidades fundamentales:
estudiar la Palabra, vivirla y enseñarla.
Aunque hay cierto orden lógico —debemos conocer la Palabra antes de poder vivirla— no se trata de etapas que dejamos atrás. Más bien, debemos aprender, vivir y enseñar continuamente la Palabra de Dios, reconociendo que cada aspecto fortalece al otro.
Como consejeros bíblicos necesitamos ser constantemente renovados y entrenados en la Palabra de Dios. Y mientras ministramos la Palabra a otros, nuestras vidas deben respaldar el consejo que damos. No solo compartimos el amor de Cristo: lo demostramos.
Como “pequeños cristos”, debemos anhelar decir, como el apóstol Pablo:
“Sean imitadores de mí, así como yo lo soy de Cristo”
— (1 Corintios 11:1, NBLA)
Por medio de la Palabra ejemplificada en nuestras vidas y proclamada con nuestros labios, los consejeros bíblicos procuran ayudar a los aconsejados a ser transformados a la imagen de Jesús.
Esta transformación no es simplemente modificar comportamientos externos. Es el proceso progresivo de santificación, que obra desde el interior hacia el exterior.
Por eso enfocamos nuestro ministerio en el corazón, buscando alinear el corazón de la persona —y por lo tanto toda su vida— con el diseño original de Dios para el ser humano.
Trabajamos con:
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los pensamientos
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los sentimientos
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los deseos
con el fin de alinearlos con los de Dios.
Nuestro objetivo es ayudar a las personas a pensar lo que es verdadero, a pensar los pensamientos de Dios conforme a Su Palabra. Queremos que deseen lo que es correcto, que tengan hambre y sed de justicia.
“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados.”
— Mateo 5:6 (NBLA)
También queremos que sientan de manera correcta, que respondan emocionalmente como Cristo respondería si estuviera en su lugar.
Cuando el corazón de una persona es transformado para alinearse con Dios, toda su vida comienza a conformarse a Sus estándares.
Las personas notan el cambio.
Si alguna vez has estado cerca de alguien que pasó de ser incrédulo a ser un seguidor de Jesús, puedes testificar de esta realidad.
Cuando la gente ve cambios en una persona, su curiosidad se despierta.
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Los cambios negativos alejan a las personas.
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Los cambios positivos las atraen.
Cuando una madre aparta su atención del teléfono y la vuelve hacia sus hijos, toda la familia es bendecida. Cuando un jefe deja de ser dominante y comienza a liderar como un siervo, sus empleados lo notan.
Estas transformaciones atraen a las personas y crean oportunidades para testificar sobre la fuente del cambio: el evangelio aplicado a la vida.
Entonces sucede lo que dice la Escritura:
“Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos.”
— Mateo 5:16 (NBLA)
En otras ocasiones, nuestro consejo ayuda a las personas en medio de su sufrimiento.
La primera carta de Pedro fue escrita a creyentes que sufrían, y muestra que el sufrimiento se convierte en el escenario donde el evangelio resplandece con mayor claridad.
Tener esperanza en medio del dolor es algo muy diferente a la manera en que el mundo enfrenta el sufrimiento. Y esa diferencia provoca que muchos pregunten:
“¿Por qué tienes esperanza?”
En esos momentos los cristianos tienen la oportunidad de dar razón de su fe.
“Estén siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que les demande razón de la esperanza que hay en ustedes.”
— 1 Pedro 3:15 (NBLA)
Cuando el mundo observa a cristianos transformados, perseverando, llenos de gozo en medio del sufrimiento, apartándose del pecado y vistiendo la justicia, viviendo en paz en medio del caos y de las pruebas, quiere saber más.
Y cuando escuchan el evangelio, responden a él y comienzan su propio proceso de crecimiento espiritual, se convierten en fruto del ministerio de otros. Con el tiempo, sus propias vidas también darán fruto, atrayendo a más personas a la fe y al crecimiento en Cristo.
En resumen:
Los consejeros bíblicos glorifican a Cristo en todo mediante una vida fiel que produce fruto en el Reino de Dios.