La madre de Jesús en el Evangelio de Juan
¿HAS NOTADO DÓNDE APARECE MARÍA, LA MADRE DE JESÚS, EN EL EVANGELIO DE JUAN? DADAS LAS LEYENDAS QUE ALGUNOS CREEN ACERCA DE ELLA (LA INMACULADA CONCEPCIÓN, LA ASUNCIÓN CORPORAL, LA CORREDENTORA Y LAS APARICIONES ESPECIALES), EN ESTE BREVE ARTÍCULO QUIERO OBSERVAR DÓNDE APARECE EN EL EVANGELIO DE JUAN Y SUGERIR ALGUNAS CONCLUSIONES TEOLÓGICAS A PARTIR DE ESAS APARICIONES.
¿Has notado dónde aparece María, la madre de Jesús, en el Evangelio de Juan? Dadas las leyendas que algunos creen acerca de ella (la Inmaculada Concepción, la Asunción corporal, la corredentora y las apariciones especiales), en este breve artículo quiero observar dónde aparece en el Evangelio de Juan y sugerir algunas conclusiones teológicas a partir de esas apariciones.
El papel de María en la narrativa de Juan
María participa activamente en los acontecimientos que Juan narra solamente en dos lugares, y se hace referencia a ella de manera incidental en otra ocasión (Juan 6:42). Juan ha colocado estratégicamente las dos narraciones en las que María participa activamente en correspondencia entre sí dentro de la estructura quiástica de su Evangelio, y en ambas Jesús se dirige a ella como «Mujer» (2:4; 19:26). María se acerca a Jesús en las bodas de Caná en Juan 2:1-11, y está presente cuando Él se encuentra en la cruz en Juan 19:23-30. La NBLA utiliza «Mujer» en ambos pasajes.
María aparece en la segunda sección y en la penúltima sección del Evangelio de Juan. El primer capítulo de Juan (Juan 1:1-51) se corresponde con la sección final del Evangelio (20:19-21:25). La segunda gran sección del Evangelio abarca los capítulos 2-4, comenzando con la primera señal en el tercer día en Caná de Galilea (2:1, 11) y terminando con la segunda señal en el mismo lugar (Caná), también en un tercer día (4:43, 46, 54).
La penúltima sección del Evangelio de Juan abarca desde Juan 18:1 hasta 20:18, y comienza en el huerto, donde Jesús pregunta a la multitud que ha venido a arrestarlo a quién buscan (18:1, 4), y termina en otro huerto (19:41), donde Jesús pregunta a María Magdalena a quién busca (20:15). La tercera sección y la antepenúltima sección del Evangelio de Juan abarcan unidades más extensas: en la tercera, Jesús está en público, en una serie de fiestas y entre las multitudes (Juan 5-11); en la antepenúltima, está en privado, durante la última Pascua, únicamente con Sus discípulos (Juan 12-17).
Juan 1:1-51, Apertura
Juan 2-4, De Caná a Caná
Juan 5-11, En público, en las fiestas, con las multitudes
Juan 12-17, En privado, en la fiesta final, con los discípulos
Juan 18:1-20:18, De huerto a huerto
Juan 20:19-21:25, Cierre
Podría decirse mucho más acerca de la estructura quiástica del Evangelio de Juan, pero en este artículo quiero concentrarme en la manera en que Juan presenta a María, la madre de Jesús.
Inmediatamente después de la primera aparición de María en las bodas de Caná (Juan 2:1-11), Jesús purifica el templo (2:12-25), y cuando le piden una señal que demuestre Su autoridad (2:18), Él dice, refiriéndose a Su propio cuerpo (2:21): «Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré» (2:19, NBLA). En la sección correspondiente del Evangelio, cuando María aparece nuevamente en la narración, el cuerpo de Jesús, el cumplimiento del templo, está siendo destruido mientras Él es crucificado (19:23-30), después de lo cual resucitará (20:1-18).
La presencia de María cumple una función literaria en el Evangelio de Juan. El hecho de que aparezca en la narración y de que Jesús se dirija a ella como «Mujer» en ambos lugares (2:4; 19:26) indica que Juan quiere que su audiencia piense en Juan 2-4 —donde Jesús predice Su propia muerte y resurrección— en relación con Juan 18:1-20:18 —donde se narran Su muerte y resurrección—.
El papel de María en la teología bíblica
¿Qué observaciones y conclusiones teológicas podemos extraer de las dos apariciones de María en el Evangelio de Juan?
En primer lugar, sin restar nada a su importancia como ser humano creado a imagen de Dios, a su carácter como miembro del remanente creyente ni a su virtud como alguien que creyó lo que Gabriel le reveló y desempeñó fielmente el papel que le fue asignado (Lucas 1:26-56), observa cuán pequeño es el papel que desempeña en el Evangelio de Juan.
Según Juan, ella prácticamente no contribuye al ministerio público de Jesús durante Su vida adulta. No se la menciona cuando Juan narra las muchas señales que Jesús realizó, las numerosas enseñanzas que impartió ni las diversas controversias en las que participó. María está presente en las bodas al comienzo y está presente en la cruz al final. Por lo demás, aunque pudo haber estado presente en distintos momentos mientras estos acontecimientos históricos sucedían, Juan nunca la menciona en su presentación literaria de esa historia.
En 1854, el papa Pío IX definió la Inmaculada Concepción de María como un dogma infalible que todos los papistas deben creer. No existe fundamento para esta doctrina en el Evangelio de Juan ni en ninguna otra parte de la Biblia.
En 1950, el papa Pío XII definió la Asunción corporal de María como un dogma infalible que todos los papistas deben creer. Tampoco existe apoyo bíblico para tal doctrina en el Evangelio de Juan ni en el resto de la Biblia.
Los papistas tienen diversos lugares especiales que visitan como sitios de peregrinación, algunos de los cuales se consideran santos debido a «apariciones marianas», es decir, apariciones de María después de su muerte. No existe ninguna indicación en el Nuevo Testamento de que los creyentes en Jesús deban esperar visitas especiales de la madre de Jesús después de su muerte, ni tampoco el Nuevo Testamento da indicación alguna de que una «aparición mariana» sirva de alguna manera para promover la misión que Jesús dio a Sus discípulos.
Si enseñamos a las personas acerca de Jesús a partir del Evangelio de Juan, María participa activamente en la narración solamente dos veces y, en esas escasas ocasiones en las que desempeña un papel en la historia, Jesús sigue siendo el centro de atención. Su papel es relativamente insignificante.
Recientemente conversé con un cristiano evangélico que se convirtió al cristianismo procedente del papismo. Una de las cosas que señaló fue que, cuando comenzó a leer la Biblia, notó cuán pequeño es realmente el papel que María desempeña en el Nuevo Testamento, en contraste con lo que enseña el papismo.
La verdadera María, la madre del Señor Jesús, sin duda querría que la atención estuviera donde Juan y los demás autores del Nuevo Testamento la colocan: en Jesús, no en ella.